Ruta 44
Un buen día, de regreso a casa, viajaba comodamente en la ruta 44 (la de color verde) a unos tres asientos del conductor.
Como eran alrededor de las 2 era de esperar que fuera un poco atascada, pero por donde esta la parada que utilizo para tomarla (parece albur, pero no lo es) casi siempre logro apañarme un asiento.
Así que iba muy contento, escuchando alguna canción sólo para mi, cuando me percate que subió una señora regordeta, como de unos 40 o más. Al subir, ahi se quedó, por que no habia lugar para avanzar, y observo con un poco de resentimiento al señor que estaba en frente de ella, y el muy mierda no se paró para darle el lugar; el calor y los olores se juntan y hacen que uno se ponga de malas.
Pasaron los minutos, bajaban los pasajeros, pero la señora seguía de pie. El coraje y el punto de esta entrada es el siguiente...
Se sube una chava, potable como cualquier cliché de camion pueda sugerir, y así, sin más, el cabron señor se levanta y con una sonrisa en la boca le hace saber que se puede sentar. La señora, con una cara mas de encabronada que de asesina, voltea y ve al señor.
Entendí esa mirada. Lo dijo todo con esa mirada.
Traducción a la mirada:
¡Vete a la mierda... mil veces!
Señoras y señores, ese es el poder que un buen culo ejerce sobre un hombre.
Como eran alrededor de las 2 era de esperar que fuera un poco atascada, pero por donde esta la parada que utilizo para tomarla (parece albur, pero no lo es) casi siempre logro apañarme un asiento.
Así que iba muy contento, escuchando alguna canción sólo para mi, cuando me percate que subió una señora regordeta, como de unos 40 o más. Al subir, ahi se quedó, por que no habia lugar para avanzar, y observo con un poco de resentimiento al señor que estaba en frente de ella, y el muy mierda no se paró para darle el lugar; el calor y los olores se juntan y hacen que uno se ponga de malas.
Pasaron los minutos, bajaban los pasajeros, pero la señora seguía de pie. El coraje y el punto de esta entrada es el siguiente...
Se sube una chava, potable como cualquier cliché de camion pueda sugerir, y así, sin más, el cabron señor se levanta y con una sonrisa en la boca le hace saber que se puede sentar. La señora, con una cara mas de encabronada que de asesina, voltea y ve al señor.
Entendí esa mirada. Lo dijo todo con esa mirada.
Traducción a la mirada:
¡Vete a la mierda... mil veces!
Señoras y señores, ese es el poder que un buen culo ejerce sobre un hombre.
